domingo, 22 de noviembre de 2009

Salvad el mundo

Discutí largo y tendido con un amigo, el opinaba que el mundo debía ser salvado, y la verdad, una gota de su optimismo entró en mi, pero para salvar algo, hay que salvarlo de algo, o de alguien y para mi ese algo esta dentro de todo ser humano que respira y piensa, no me preocupa tanto que dejar encendido el brasero 5 minutos más de la cuenta pueda significar la destrucción de una porción de árbol como la idolatría que desde el desde el principio de los tiempos el hombre parece ciegamente destinado a amar... comenzamos adorando a los animales más fuertes y los dibujábamos en el interior de nuestras cavernas, luego decidimos adorar al rayo, al mar y al fuego, poco tardamos en mejorar a esos seres a los que adorábamos, creamos dioses inmortales, ajenos al mundo en que vivíamos, que gobernaban sobre nuestros antiguos dioses, cada uno reinaba sobre un terreno de la creación, los dioses fueron cambiando, en algunos lugares se mataron entre ellos, en otros se fusionaron, hubo conspiraciones... al parecer cada cielo a vivido sus problemas puesto que cada credo afirma una cosa... pero al ser humano no le parecía suficiente, ya habíamos alzado una vez a los animales a la categoría de dioses, y el ser humano se sentó a pensar y se dijo, ¿Porqué no alzamos a los seres humanos a la categoría de dioses? y comenzaron las idolatrías modernas, el dragón era sabio, fuerte, podía oír cualquier sonido que el viento portaba, y ante todo, como dios que era, no sentía necesidad de inmiscuirse en la vida mundana, hubo quien clamó ser su voz y su mano, pero no podemos culpar al dragón de los actos de esos seres...
Pero los dioses actuales, caminan entre nosotros, no son sabios, no son transmundanos, son dioses idiotas que recuerdan al mismísimo Azazoth en lo que a capacidad mental se refiere, bailan al son de la flauta de sus clérigos, y su danza es adorada por el ser humano, y el ser humano ve el dios que ha creado... y no siente lástima, siente devoción.
El ser humano dejó de lado el culto semanal a los antiguos dioses, pero cada domingo asiste puntual a ver su partido, dejó de sacrificar corderos, pero no duda en entregar la fidelidad de su recién nacido hijo a un equipo de fútbol, el ser humano arrojó a un lado las cruces y las estrellas, pero compró una camiseta de poliéster...
Y aún ante tal evidencia, hay quien se preocupa más del sufrimiento de los mulos de carga, quien llora ante el agua derramada, quien llora ante la muerte del ser humano... y acaso no fue dicho que la vida plena y corta era más digna que la larga vida en servidumbre... entonces...¿porqué llora el hombre ante esos hechos, pero no llora al ver el "Homúnculo" en el que se esta convirtiendo? ¿Porqué no llora al ver tanto hombre indigno de ser llamado ser humano? ¿Porqué llora al pensar en aquella vaca a la que no se le permite llevar una vida plena y no llora al ver su propia estupidez?

Porque es incapaz de ver su propia estupidez... y los pocos que podemos ver nuestra propia estupidez, hemos acabado cogiéndole cariño, enorgulleciéndonos de ella y cometiendo aún mayor delito que los que no la conocen

1 comentario:

shinjikari dijo...

Cuando un comentario propio suena más estúpido que una entrada, es cuando podemos saber que estamos ante un buen blog.
Gracias por meterte en el mundillo, creo que vas a darme muy buenos ratos si sigues por este camino.

Un día de estos echaremos a nuestras estupideces a charlar entre ellas, que me va apeteciendo.