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lunes, 21 de abril de 2014

Intermitente Elmo

Allí estaba Elmo, esperándome distraído, en el vagón de aquel joven tren que amenazaba con partir sin mi.

-¿Dónde has estado? -Le pregunté.
-Difícil de explicar. Creo que simplemente “no he estado”.
No necesité hacer preguntas; era realmente difícil de explicar, pero yo ya sabía a qué se refería. Si algo caracteriza a Elmo, más allá de sus peculiares condiciones físicas, es su inconstancia. Cuando se habla de una persona inconstante, uno suele querer decir que no es una persona muy estricta en el ejercicio de sus obligaciones, pero con Elmo es diferente.
Hablar de inconstancia en referencia a Elmo es hablar de una existencia intermitente, inconstante hasta rozar la inexistencia.
Para cuando el calendario señaló aquel día, yo ya creía de todo corazón que Elmo había dejado de existir; tanto tiempo sin encontrarnos no había pasado en vano... y no pocas cosas pasaron en aquellos días, pese a todo, allí estaba él, sentado en aquel joven tren lleno de cicatrices.
-¿Todo bien?
-Todo bien.
-¿Y entonces?
-Entonces... entonces ocurrirá...
-Sabes, no sé qué dices, pero creo que hoy si te entiendo.
Entonces, mientras Elmo me miraba con esa sonrisa que la vida pone en la cara de aquellos que temen lo peor, el tren comenzó a avanzar... 

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miércoles, 2 de abril de 2014

Elmo y la lluvia primaveral

La primavera es una mala época para Elmo. Elmo ama el sol casi tanto como el olor del azahar, que tantos recuerdos le trae, pero poco más puede apreciar en ella.

Aunque en el fondo la ama, para él, la primavera se presenta como un periodo repleto de eventuales chaparrones, y pese a que él adora el agua, siempre ha detestado mojarse casi tanto como el olor a a humedad del polyester mojado, que se pega a su piel de fieltro sin querer soltarlo.

Pese a ello, Elmo siempre ha sido incapaz de quedarse sentado en casa a esperar la llegada del largo y monótono verano del sur, al que tanto añora.





martes, 1 de abril de 2014

La ciudad de Elmo

Mucho hemos hablado ya de Elmo y, en realidad, muy poco hemos dicho de él. ¿Qué sabemos de Elmo? Sabemos que está hecho de felpa roja, que le gustaba fumar (hasta hace no mucho) y que siempre está sentado, quizás por aquello de carecer de esqueleto, pero poco más.

Una cosa sobre Elmo que nunca hemos tratado, es la que atañe a su procedencia, una incógnita que él mismo nunca supo responder con seguridad. Él ha pensado mucho sobre este asunto y no ha encontrado respuesta, "si no sé siquiera cual es mi acento... ¿cómo podría afirmar cual es mi patria?"-me comentaba un día. Si en todos los acentos se siente nativo y ninguno considera extranjero, si a todos ama y odia por igual, si ninguno repudia... ¿Qué podría decir de su hogar?

En el fondo de su mente, Elmo reconoce como hogar al lugar donde duerme, y por extensión, al territorio que lo rodea. Elmo ha dormido en muchos sitios, y pese a ello, nunca ha dormido lejos de casa. Su hogar es ese lugar en que duerme, y aunque han sido muchos y muy distintos, el siempre dirá que durmió, duerme y dormirá "en su cama" ... no podéis imaginar cuan difícil resulta obtener de él una respuesta directa, clara e inequívoca a una pregunta tan simple como la de "¿Tú de dónde eres?".

El simple hecho de tratar de decidir alguno de sus hogares como "él Hogar" le da dolor de cabeza; ¿Es que un muñeco de felpa roja no puede ser de muchos sitios diferentes? ¿Por qué tengo que elegir uno, si los quiero a todos por igual y a ninguno descuido ni dejo de alabar?"- me contestó un día.

Algunos dirán de él que es un cosmopolita, pero nada está más lejos de la realidad. No hay nadie en este mundo más hogareños y leal a su procedencia que Elmo, la ilusión de ser cosmopolita es exterior a su realidad, él nunca ha salido de casa, no es su problema que nadie entienda que su hogar, está en todas partes.
Trasmetropolitan #32

martes, 19 de noviembre de 2013

lunes, 4 de noviembre de 2013

El tiempo de Elmo

Una de las habilidades más increíbles de Elmo, una de aquellas muchas cosas que nunca os he contado sobre él, es que para él, el tiempo es un concepto contextual, y como consecuencia de ello, es también contextual su edad. Así pues, no sorprende a nadie que Elmo no tenga "una edad" sino varias; el hecho de que sólo pueda tener una edad dada en un contexto concreto, no cambia esto. Dada la realidad de que el contexto de Elmo (como el de cualquiera) no es solamente geográfico, sino también social, no cabrá duda de que en un mismo lugar, él pueda tener muy distintas edades en función de qué círculos le rodean.

Anoche, por ejemplo, encontré un Elmo alcoholizado que difícilmente podría recordar quince primaveras desde su puesto de combate en esa trinchera moderna que forman la barra del bar y las banquetas; esta mañana, sin embargo, volví a encontrarlo, mucho más mayor esta vez (casi mucho mayor de lo que nunca había sido), solo, en un banco que durante algún tiempo había sido su único banco (ese que reposa bajo la sombra de algún santo, en un huerto que da flores pero no frutos).
Estaba radiante, sonreía como sólo un idiota puede hacerlo y pese a que su horizonte terminaba bruscamente en un duro muro de ladrillos a poco más de dos metros de su cara, observaba el infinito satisfecho.

-¿Elmo? ¿Cuando has llegado? ¿No vas a descansar después de la fiesta de anoche?
-Aquello que tú llamas anoche ocurrió hace muchos años, muchos muchos años... años felices, debo añadir.
-Bueno, en realidad ocurrió anoche, lo pone en la fecha de las foto, mira.
-Si, claro, pero eso es verdad a medias. Esas son fechas de persona; los delirios paranoides funcionamos en otro modelo de tiempo... quizás vosotros lo llamaríais tiempo "no euclideo"... nosotros lo llamas tiempo normal, o simplemente "tiempo".
-¿Sigues convencido de ser un delirio paranoide? Te he visto fumarte mis cigarros demasiadas veces ya.
-Una cosa no quita la otra. Soy un delirio paranoide gorrón.
-Entiendo...  ¿Y "cuando" estás ahora?
-No sé en qué momento de ese tiempo vuestro estoy, nunca me han preocupado mucho vuestro tiempo ni vuestro absurdo sentido del humor.
-¿Es el día internacional de las respuestas absurdas?
-Ya te he dicho que no sé que día es en vuestro mundo, aquí hoy es sábado sin más.
-¿Sábado "a secas"?
-Si, tampoco me ha importado nunca demasiado nuestro tiempo... es demasiado lioso. Es sábado y para ser más exacto, creo que es antes de la hora de comer.
-¿Es uno de esos días nublados en los que no sabes si es por la mañana o por la tarde?
-No, hace un tiempo excelente, pero como tengo hambre, deduzco que aún no hemos comido.
-¿Y qué te hace estar tan feliz?
-Algo que tú también veras dentro de algún tiempo, es divertido; te gustará.

Y dicho esto, Elmo se puso en pié y comenzó a alejarse de mi, para unos pasos más tarde volverse y preguntar.

-Un cigarrito no tendrás ¿no?
-Toma, es el último, no te lo acabes en tres caladas, ya no habrá más.


Huerto de San Pablo

miércoles, 2 de octubre de 2013

Elmo y los grillos

Cuando desperté a mitad de la noche, una tenue luz provenía del patio, tan tenue que por un momento pensé que podría ser la propia Luna, que había elegido filtrarse por la puerta del patio y por ningún sitio más.Finalmente mi estúpido racionalismo me hizo descartar tan bella idea, y me acerqué a hurtadillas hacia la extraña luz.
Por suerte para el lector, los pocos metros cuadrados de mi domicilio hacen totalmente innecesaria una lenta descripción sobre como llegué finalmente al patio para encontrar de espaldas a mi al pequeño Elmo frente a su portátil, que pese a sus escasas 14 pulgadas, a su lado, parecía enorme.

-¿Qué haces despierto a estas horas? ¿Enganchado a alguna serie?
-No puedo dormir, sólo intento no aburrirme.
-No aburrirse es el sentido de la vida...¿qué te impide dormir? ¿Algún mal sueño?
-No es eso.
-¿Mala conciencia quizás?
-Tampoco.
-¿No habías superado ya tu problema con la nicotina?
-Si, ya no fumo. No desde que no puedo pagar los cigarros.
-¿Entonces que te pasa?
-Es el ruido, ese maldito ruido que se mete en mi cerebro y no me deja dormir.
-¿Qué ruido? ¿Yo no escucho nada raro?
-¿No escuchas a los grillos?
-¿Te molestan los grillos?
-Si, ¿soy el único?
-Probablemente no, a mi también me molestaron durante cierto tiempo, pero un día, un señor muy mayor me iluminó "si los grillos siguen cantando, es que aún no ha acabado el verano".
-Entonces quizás sea la envida la que no me deja dormir. Mi verano acabó hace ya un par de meses y ellos siguen cantando sin parar.
-Si, quizás sea la envidia.

Y allí quedamos, como idiotas en la oscuridad que queda al otro lado de la pantalla, recordando quizás yo cuando acabó nuestro verano, y recordado quizás él, a quién lo empezó.


martes, 30 de julio de 2013

Elmo y la última ola

Siendo, como era, verano, era bastante previsible que Elmo se encontrase aquel día sentado frente al mar.

Siendo como era Elmo, un muñeco arrepentido, era de esperar que hubiese marchado a la playa más lejana que pudo encontrar.

Siendo como era su sistema psicomotriz en gran parte de gomaespuma, no era de extrañar que dicha playa fuese la más cercana, justo bajo su balcón.

Distraído y ausente, Elmo miraba las olas ir y venir cuando me senté a su lado, y tardó aún varios minutos en advertir conscientemente mi presencia.

-Quería ir al fin del mundo -me dijo- pero apenas puedo andar sin un buen titiritero, así que he decidido sentarme aquí  a esperar a que viniese a mí.

-Sabes de sobra que el fin del mundo está más allá de la Patagonia, y por más que quieras, la tectónica de placas no lo va a traer hasta aquí, y aún si lo hiciera, ya no sería el fin del mundo.

-El fin del mundo no es un lugar, es un momento, y lo espero aquí.

-Nadie, salvo algunos extremistas religiosos, espera que el mundo se acabe en algunos miles de millones de años, lo siento.

-El fin del mundo ocurre varias veces al día.

-¿Hablas de las muertes?

-No soy tan fúnebre, hablo del fin del mundo, de ese momento en que la última ola de la marea que sube alcanza la arena y se retira majestuosa a las profundidades del mar, tranquila y callada, hasta que la Luna lo vuelva a ordenar.

-La Luna, ese gran titiritero.

Y allí quedamos sentados durante horas, esperando el fin del mundo, el principio de una nueva marea, o quizás su final, deseando quizás que alguna de aquellas olas quedase allí para siempre o nos barriera mar adentro para nunca volver.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Elmo en Alfred


Llegué tarde, como siempre. Cuando finalmente encontré aquella cafetería perdida de la mano de dios en aquel amasijo de calles que algunos llaman Nuestadt, otros Mooseg y otros Bundesplatz, él ya estaba sentado en la barra. Por el color de su piel era fácil saber que lo que había en su vaso no era el primer carajillo de la tarde. Robé un taburete a una pareja despistada y me senté a su lado.
Alfred Caffebar

-Hola Elmo, ¿cómo llevas la tarde?
-¿La tarde o el día? La tarde la llevo mal, el día exactamente igual.
-¿Entonces por qué preguntas?
-Porque no es lo mismo, los dinosaurios y los neandertales están exactamente igual de extintos, pero no son lo mismo.
-Entiendo, estás borracho. ¿A qué se debe tanta euforia a las seis de la tarde?
-¿De verdad no te has enterado? ¿Me has preguntado sobre el día y no sabes qué día es?
-Catorce de febrero, eso lo sé, pero siempre pensé que no eres supersticioso.
-Y no lo soy, no estoy triste, estoy recordando, pero entre pitos y flauras se me ha ido colando el anís en el café y ya sabes el resto.
-¿Sería mucho preguntar que recuerdas?
-No sería mucho, tampoco sería poco, quiero decir… ¿Cómo se mide si es mucho preguntar, en el peso de las preguntas o de las respuestas? Si se mide en las preguntas, claramente no es mucho, si se mide en todo lo que tendría que contestarte, te has pasado.
-¿Podemos llegar a un acuerdo? Yo ya  te he hecho la pregunta, ahora tu contéstame de forma que no sea ni mucho ni poco preguntar.
-Te contestaré con otra pregunta; ¿recuerdas aquellos días en los que celebrábamos el catorce de febrero como si fuese nuestro a aniversario?
-Era nuestro aniversario.
-Mea culpa
-¿Nada más que responder?
-No, ahora se explica todo… ¿Por qué no me he enterado de esto antes?
-Pues no se chico, te pasará como a esa gente que se le resetea el cerebro después de cada siesta.
-Puede ser, no recuerdo haber ido al super hoy, pero hay más leche de la que había, y algo de vino, y unas velas, pero no recuerdo haberlas comprado… puede que sea eso que has dicho de la siesta…

lunes, 3 de diciembre de 2012

Cómo dijo la pequeña Alicia: Al norte del norte.

Aquel día Elmo no estaba en su banco, pero el banco no estaba vacío, estaba completamente lleno de nieve. Junto al banco, arrojando maldiciones entre murmullos sobre aquel fenómeno meteorológico que le había robado su asiento, estaba el hombrecillo de felpa roja.
A cada paso que daba hacia aquel banco envidiaba un poco más a aquel pequeño muñeco carente de sistema nervioso mientras sentía como mis manos se iban convirtiendo poco a poco en bloques de hielo.

-¿Te has enterado de la última?
-Si, se te ha escapado del todo.
-¿Se me ha escapado? ¿Sólo a mi? ¡No veo que este aquí contigo!
-Si, claro, en eso tienes razón, pero te aviso de que yo sólo soy un delirio paranoide tuyo... y la gente no suele enamorarse de delirios paranoides.
-Menuda excusa... bueno, sólo venía para contartelo, pero si ya lo sabes, me marcho; ¡hasta otra!
-¡No! ¡Espera! 
-¿Qué quieres?
-Hombre, ya que estás aquí... ¿No podrías limpiar un poco el banco para que me pueda sentar?
-¿Pero no decías que eras sólo un delirio paranoide?
-Un delirio paranoide, si, pero tengo mi honra y no quiero mojarme el culo.

Volví sobre mis pasos y despejé el banco antes de volver a casa... me gusta cuidar de mi locura.

Pd: 4 de Diciembre, Santa Bárbara bendita...
¡Recuerdos! ¡Recuerdos! ¡Ese balcón! ¡Esa señora mayor que sabía cocinar! ¡Ese gitano que nos subía comida! ¡Y tantas cosas más!

miércoles, 17 de octubre de 2012

El regreso

Dejé que el timbre sonara tres veces antes de salir de la cama. Aquella fria mañana de octubre, nadie hubiese salido de ella a la primera "quizás se han equivocado", "quizás se han vuelto a equivocar", eran cosas que repetía como si de un mantra se tratase.
Cuando llegué a la puerta maldije mi suerte al recordar que el timbre de la puerta suena igual que el del portal.
Baje las escaleras pensando que quizás habría sido mejor espera a que llamaran cuatro o cuarenta veces más antes de salir de la cama. Cuando llegué abajo descubrí que el hombrecillo de felpa roja había vuelto.
-¿Qué te ha pasado? ¿No dijiste que te ibas?
-Pues claro que dije que me iba, pero...
-Ya, los muñecos de felpa no podéis comprar billetes
-Na, eso es lo de menos, lo daba por hecho, pero... ¿sabes? Ahora admiro a Aníbal mucho más que a Neil Pert.
-¿Y eso? ¿Ya no quieres ser más guay que Chester Chetos?
-Pues claro que quiero ser más guay que Chester Chetos, pero mira, ¿has tratado de atravesar los Alpes a pié durante las primeras semanas de otoño? Yo no he conseguido pasar y él pasó con elefantes, ¡Aníbal era la poya!
-Entiendo... te has rajado.
-Bueno... es otra forma de verlo... 
-Yo creo que es la única.
-Vale, tú ganas, me he rajado, ¿me dejas pasar?

Nunca he sabido decirle que no a la gente, y mucho menos a mis personalidades alternas. Es algo que tengo que mejorar para el futuro.

jueves, 4 de octubre de 2012

La marcha de Elmo

Todo cambió de repente. El Sol brillaba con menos fuerza y el aire era cada vez más frío y húmedo.
Una buena mañana desperté y no lo encontré allí, como única despedida, unas lineas escritas en el dorso de un recibo.
"Me marcho, tierras más cálidas me esperan, nuevas conversaciones, otros cigarros y otros licores, te espero en casa si decides volver"
Estuve pensando todo el día, aquello no tenía lógica, los muñecos no tienen pasaporte, las marionetas no pueden viajar en avión. Pasé gran parte de la noche buscándolo en la casa, luego en el vecindario y más tarde más allá del río  esperando encontrarlo en alguna de esas tabernas donde el bebop y el swing amansan las almas de los bohemios como él, pero fue en balde.
Días más tarde, sin ninguna esperanza, volví a pasar sobre aquella factura del supermercado, al otro lado del recibo, un mensaje aún menos esclarecedor
"1 Artikel: Trauben Weiss 2kg. Zwischensumme: 2'65"


miércoles, 19 de septiembre de 2012

El lugar de Elmo

Aquel día encontré al pequeño hombrecillo sentado solitario, en aquel mismo banco en que tantas veces lo había encontrado.
Aquello me hizo pensar en cuantos meses había pasado sin recorrer aquella calle, aquel parque, sin pasar frente a aquel banco, en fin, sin recorrer aquella ciudad donde todo parece mayor de lo que es, donde cualquier problema parece un mundo, en fin, ese lugar donde él siempre se sienta a esperar a que las nubes decidan llover o marchar.
Allí, sentado como siempre, mirando a ese lugar perdido entre sus ojos y aquellos muros pedregosos de la vieja iglesia, el pequeño hombrecillo cantaba en voz baja aquella vieja canción "quisiera ser pescador" decía.
Cuando llegué hasta él me miró por un momento y siguió cantando como si yo no estuviera allí.

-¿Qué pasa pequeño? ¿Porqué no saludas?
-No lo considero necesario, tú sabes que estoy aquí, y yo correspondo dicha sensación, no veo porque decirte hola ni adiós, no me importa si vienes o si vas, sólo me importa que yo estoy aquí, aquí y ahora, todo lo demás es prescindible.

Entonces comprendí, como quién mira a los ojos de una mujer enfadada, que había hecho algo horrible, algo que yo no comprendía pero que ya no podía arreglar.

-Lo hecho, hecho esta -dije en voz alta- seguiré caminando y volveré quizás a pasar frente a este mismo banco uno de estos días, quizás entonces podamos hablar.
-Hasta entonces-contestó.

Y entonces yo seguí caminando hacia ese sol más muerto que mortecino, que se puede observar en la mágica hora del atardecer, cuando los colores cambian y las olas se tiñen de rojo.

lunes, 9 de julio de 2012

Siéntate

Bienvenida a mi mundo, siéntete como en casa si es que así lo deseas, aquí nada es ni será una imposición.
Si, lo reconozco, esta todo muy desordenado, pero estoy seguro de que si tiras unas cuantas cosas al suelo encontrarás un sofá, y quizás un sitio donde tumbarte... ese sofá es lo mejor que nunca he tenido, soy un caprichoso, me gusta pasar la vida tumbado.
Bueno, ¿quieres tomar algo? Si, ya lo se, no tengo gran cosas, pero ofrezco una conversación que pocos pueden ofrecer, y en buena compañía, dicen que cualquier trago es placentero, yo, como siempre, me quedo con el patxarán ¿Sabes? Me trae recuerdo de un lugar en que nunca estuve, es una cosa que me pasa aveces, sobretodo cuando comienza a soplar el viento y la lluvia azota a los pobres perros, obligados a salir varias veces al dia, llueva o nieve. ¿Lo del patxarán? No, lo de acordarme de sitios en los que nunca he estado, no se, son tantos...
¡Eh!¡Un segundo! Si, te he dicho que estas en tu casa, pero la música la elijo yo... tampoco te dejaría elegirla si estuviésemos en tu casa, así que no te hagas la ofendida.

If You See Her, Say Hello by Bob Dylan on Grooveshark

martes, 18 de octubre de 2011

Desinflarse


Existen, muchos días. Cada uno diferente del anterior. En términos generales (y entre otros) podríamos decir que existen días emocionantes, días estresantes, días graciosos, días divertidos, días cómodos, días tristes,... el día de hoy no contaba con ninguna de esas características y si hubiese alguna palabra para describirlo, sería sin duda alguna la palabra "Vacuo". Fuertemente marcado por los eventos del día anterior, aquel enano rojo parecía haber quedado vacío de inquietudes, de vida.
Para todos los demás, sin embargo, era un día como cualquier otro. Ellos también habían sido testigos de todo aquello, incluso habían participado de los hechos en tanto como el pequeño hombre de fieltro. Y pese a ello, tan sólo él parecía afectado.
Parecía vacío. Era como si durante la noche alguien se hubiese entretenido en sacar poco a poco la goma-espuma y el algodón que le daban volumen y hubiese amanecido deshinchado. Y quizás lo peor es que nadie podía entenderlo. Lo miraban pensativos tratando de dar con la clave que podría haber dado lugar a ese estado y por más que estudiaban el asunto, no conseguían entenderlo: "Aquello no era para tanto".
Y en realidad no lo era. Un análisis objetivo lo hacía empequeñecer. Se mirase como se mirase aquella personas no era tan importante para ellos, tampoco se iba tan lejos y no había ninguna expectativa (por más que se pudiese soñar acerca de ella) de que la situación, independientemente de los últimos acontecimientos, hubiese ido a mejor. Todos habían tratado de explicárselo y nada conseguían salvo hundirlo un poco más. Finalmente, Elmo habló:
-Dejadlo, no podéis entenderlo, vosotros nunca habéis creído en los sueños. Nunca habéis visto los diferentes futuros nacidos de cada posible acción, os habéis limitado a ver el presente, a ver la realidad y por eso mismo, jamás entenderéis como, para mi, no ha ocurrido una mudanza de unos cuantos cientos de kilómetros sino una ruptura total de una de esas realidades. Para vosotros han cambiando las circunstancias, para mi ha muerto un universo entero antes de llegar a nacer.


En otro rango, nuevo momento épico en Mimi & Eunice:

jueves, 24 de febrero de 2011

primeras lineas

Siempre el mismo banco, siempre el mismo humanoide rojo mirando al infinito, el mundo alrededor del protagonista cambiaba continuamente, pero como decía Botticelli: los paisajes carecen de importancia.

Allí estaba otra vez mirando a ese horizonte que sólo él podía ver.

-Los muñecos de felpa no deberían fumar, tú imaginate que se te cae el cigarro y sales ardiendo.
-Tranquilo, esta apagado-
contestó volviéndose hacia mi.
-¿Y se puede saber el motivo que te lleva a tener un cigarro apagado en la boca?
-Encenderlo sería un desperdicio, estoy relleno de goma espuma; no tengo pulmones.

Debo admitir que en aquel momento el razonamiento me pareció demasiado obvio para discutirlo, aunque tiempo después me hizo recapacitar sobre el destino de todos aquellos cigarros que le había ido prestando a lo largo de los años.

-¿Qué haces aquí sentado?-pregunté.
-Estoy escribiendo una carta, me esta costando mucho, llevo ya más de 2 horas y no consigo acabarla.
-¿Me dejarías echarle un ojo? Quizás pueda ayudarte.

Elmo me alargó un folio en blanco en el que solamente ponía 21 de Febrero de 2011 y una linea entrecomillada a modo de título: "Murmullos quedos".

-Umn, no veo que hayas escrito mucho... ¿Murmullos quedos? ¿Vas a duplicar títulos?
-No, no duplico títulos.
-Pues recuerdo perfectamente haber leído un poema tuyo con ese título.
-Bueno, lo escribí para alguien, a ese alguien no le interesa el poema. Como decía mi abuela: Corta por lo sano y recupera lo que puedas. El título era bueno, así que lo he conservado.
-¿Y esto es todo lo que tienes de la carta? ¿La fecha y el encabezamiento?
-Si, cuando consiga escribir las primeras lineas el resto de la carta fluirá desde el interior del rotulador, pero las primeras lineas son las más complicadas; siempre.
-¿Estas deseando contarme tu teoría sobre las primeras lineas? Habla hombrecillo.
-Las primeras lineas de una carta, de cualquier texto son las más importantes, son la primera impresión que recibirá la persona a la que va dirigida, no hay segunda ocasión para dar primera impresión, segundas partes nunca fueron buenas... para algunos la diferencia puede ser nimia, pero si paras a pensarlo, aunque cumplen la misma función, un "hola" no la cumple igual que un "buenas tardes" ni que un "¡Ey!" y ni siquiera se parece a un "¿Que tal guapísima?", ocurre igual con los apretones de manos, o cuando saludas a una chica, las hay que te darán dos simples besos, algunas apoyarán su mano en tu hombro, otras en tu cintura... Vale la pena malgastar tantas horas como sea necesario en un buen principio.
-Y no has pensado que mientras decides ese principio la persona a la que diriges esa carta sigue viviendo, ¿Verdad? No te ha dado por pensar que el tiempo sigue su ritmo mientras decides como saludarla, no piensas en que en el tiempo que inviertes en decidir eso ella sigue en movimiento, que no va a detenerse a esperar una carta que ni siquiera sabe que existe... ¿No te ha dado por pensar que el 50% de la primera impresión depende de la persona que la recibe y no de la persona que la da?.
-Creo que empezaré diciendo: ¡Ey! ¿Qué tal guapísima? o... ¡Hola! ¡Muy buenas tardes guapisíma! o... ¡Hola guapísima! ¿Qué tal llevas la tarde? o...

Elmo comenzó a divagar, a realizar toda clase de posibles principios, no podía saber cuando iba a acabar, así que allí quedó, sentado en su banco, con su cigarro apagado y su folio aún en blanco.

miércoles, 16 de febrero de 2011

No tittle

Hace muchos años ya que Elmo dejó de recapacitar acerca del destino y el azar. En muchas ocasiones se había hecho la misma pregunta: ¿Existen las causalidades?
Sus conclusiones fueron cuando menos escuetas: acabó por convencerse a si mismo de que no había solución a la incógnita, incluso llegó a plantearse si esa era una de tantas preguntas cuya respuesta no conoces hasta el instante de tu muerte, ese momento mágico en el que, terminada tu vida, te es mostrado el sentido de su existencia.

Una lluviosa mañana de Febrero, en fechas otrora destacadas, las preguntas volvieron a su mente sin pedir permiso para entrar. Su pequeño cerebro de gomaespuma intentaba dar un sentido "racionalizable" a todas aquellas coincidencias, y aún se negaba a llamarlas casualidades hasta que rebuscando en un viejo cuaderno azul un viejo judío le susurró:

God does not play dice with The Universe

Una mano se posó suavemente en su hombro mientras rebuscaba en aquel cuaderno.
-¿Edmundo? ¿Cuando has entrado?-Preguntó Elmo algo sobresaltado.
-Eso no importa mucho. ¿Has encontrado el cuaderno de Leib? Umn... veo que aún queda suficiente espacio para escribir algunas lineas más, apunta, te daré un par de consejos, uno es mio, el otro me lo dio un viejo amigo.
-No necesito consejos... -dijo Elmo mientras su voz se apagaba- vale, te escucho.
-Creo que fue Alejandro Dumas quien dijo: Todo el conocimiento humano se resumen en solo dos palabras; confiar y esperar.
-No sabía que Alejandro Dumas fuese amigo tuyo... ¿Y tu consejo cual es?
-Quien se opone a la ola morirá ahogado, quien utiliza su fuerza alcanzará sus meta. No intentes controlar las situaciones, simplemente fluye.


Pd: ¿Hay que pagar derechos de autor cuando robas la inspiración?

viernes, 12 de noviembre de 2010

Frio invierno

Un día más llego tarde. Por suerte para mí, Elmo había sido puntual y al llegar, ya había 2 vasos de café sobre la mesa.

-Te lo había pedido con leche caliente, solo para molestar, pero parece que eres un tipo con suerte.
-Llámalo suerte, yo lo llamo estilo, un mago no llega tarde ni...
-No eres un mago--dijo bruscamente el muñeco rojo-- así que simplemente llegas tarde.

Quedé patidifuso, parece que me había vuelto bastante más predecible de lo que yo mismo predije.

-Bueno, dime, ¿estas ya seco del todo? ¿Ya no hueles a perro mojado?
-Yeah mate, me he secado a tiempo para el invierno, ahora llevo siempre un paraguas, a mi esa lluvia traicionera no vuelve a pillarme.
-¿Solo has buscado un paraguas como preparación para el invierno? pensé que verías más útil un buen abrigo.
-Precisamente de eso quería hablarte.
-¿Necesitas un abrigo estando forrado de pelo rojo?
-Más o menos.
-Bueno, dime talla y color, a ver que puedo encontrar a buen precio.
-He dicho más o menos, no es un abrigo lo que busco.
-¿Qué quieres pues?
-Unas orejeras, ya sabes, como las de siempre.
-Entiendo, unas orejeras calentitas y dulces, si no hay dulces las busco amargas, nada de orejeras saladas ¿verdad?
-Si, nada de saladas, me traen buenos recuerdos.
-¿Algo más?
-Si, este año cómpralas buenas, resistentes, tan resistentes como para poder encerrar en ellas mi corazón.
-Veremos que puedo hacer...

Pd: Feliz cumpleaños Teo (Susana)

jueves, 4 de noviembre de 2010

Enamorarse en cada latido

En esta ocasión fue Elmo quien encontró a Edmundo solitario en aquel banco, su banco.

-¡Oiga usted! ¡Quítese ahora mismo el sombrero y haga una reverencia! ¡Elmo ha llegado!.
-Llegas tarde.-Espetó él.
-¡Miren! ¡Hoy esta respondón el caballero! ¿Vas a contarme como es que llegas antes de la hora o tendré que arrancar el secreto de tus fríos y muertos labios?
-Tranquilo, jamás pelearía con un muñeco, va contra mis sueños de infancia.
-¿Entonces vas a contarmelo?
-¡Claro hombre! ¡A ti y a todos los lectores! ¿Porqué si no iba a estar escribiendo lo que se supone que hablamos?
-¡Joder! ¡Eres bueno! Yo nunca caigo en ese tipo de cosas, y mira que son obvias... bueno, cuentame.
-Pues verás, el caso es que tengo muchos amores.
-¿Y eso es malo?
-En parte.
-¿Es que tienes el corazón dividido?
-No.
-¡Entonces no entiendo que tiene de malo!
-Pues verá usted señor muñeco, es bastante simple.
-¿Como el mecanismo de un chupete?
-Bueno, diría que si, pero nunca entendí como puede ser simple una cosa que no existe, a mi es que lo de la "no existencia" me parece una cosa muy cumplicada, ¿Lo sabias?
-¿Y tú? ¿Sabías que eres un tostón?
-Si, la verdad es que no me quedaba la menor duda de ello.
-Me lo temía, mis insultos son inútiles, se ha puesto en modo automático... tendremos que escuchar lo que sea que el cansino este tiene que contarnos.
- El caso es que como mecanismo me atengo a la definición clásica como conjunto de...
-¡Idiota! ¡Lo del chupete no! ¡Lo de los amores!.
-Ah, perdón. El caso ese ese, llevo varios días racavando información y los análisis demuestran que me enamoro un promedio de 9 veces al dia, pero que ninguno de esos amores dura mucho más de 1/72 minutos.
-¿Un setentaydosabo de minuto? ¡Joder que exactitud! ¿Como has calculado eso?
-Pues es bien fácil, se que mi corazón late un promedio de 72 veces por minuto.
-Entiendo... claro, ahora si le veo una parte mala, con ese tiempo de enamoramiento, ni aunque fueses el hombre más precoz del mundo y ellas estuvieran agachadas...
-Veo que me vas entendido. ¿Que tal tu gota nueva?
-Psss, tú sabes, tardó aproximadamente un setentaidosavo de minuto en caer al vaso.

Pd: He intentado darle algo de claridad a esto poniendo las palabras de Elmo en negrita cursiva mientras dejaba a Edmundo en la configuración standard, si lia más que ayuda, avisad

martes, 2 de noviembre de 2010

Just breathe

Elmo se sentó una vez más sobre aquel viejo banco del parque como tantos otros días de otoño, pero había algo diferente en él; algo había cambiado en su mirada. No era la lluvia que desde hacía ya varias horas azotaba su rojo cuerpo almidonado, no era una mala digestión y hasta donde podemos saber, había tenido un buen día... pero había algo raro en su mirada, algo que quizás un experto habría podido reconocer a primera vista pero que Edmundo nisiquiera alcanzaba a imaginar, nunca había visto a Elmo en ese estado.

Mientras lentamente caminaba hacia él pudo ver como Elmo recorría con su mirada todo aquel encharcado parque, pudo ver como se detenía a observar el salpicar de las gotas en cada charco y tras algunos segundos de minucioso estudio, pasaba al siguiente, estudiando metódicamente todos los charcos del parque.

Edmundo sacó un arrugado cigarro de su tabaquera y ofreciéndoselo a Elmo sacó otro para él, rebuscó en sus bolsillos aquel paquete de cerillas que solía llevar y trató de encenderlos mientras los cigarros se reblandecían bajo el peso de la lluvia que apagaba las cerillas una y otra vez. Finalmente, desilusionado, se sentó junto a Elmo manteniendo la boquilla del cigarro mojado y apagado entre sus labios.

-¿Que ocurre Elmo? Nunca antes habías aceptado uno de los cigarros que te ofrezco.
-Pensé que me ayudaría a pensar, he visto como te relajas y concentras cuando aspiras su humo y como se excita tu mirada al expulsarlo; pensé que me ayudaría a buscar.
-¿Buscar? ¿Qué buscan los muñecos de felpa en los días lluviosos? Esta claro que no buscas un resfriado, vosotros nunca enfermáis y también esta claro que no buscas cambiar de color, esta lluvia fría como la mismísima Frostmourne no va a desteñirte lo más mínimo.
-Estas en lo cierto, nunca enfermamos y me encanta mi color, pero también dicen que los muñecos nunca dejamos de sonreír y puedes ver que no es cierto.
-¿Llamas sonreír a esa especie de mueca? Te diré una cosa sin que te ofendas, es difícil sonreír sin dientes, yo nunca pensé que sonrieras, solo pensé que tus fabricantes tenían un patético sentido del humor.

En ese momento Elmo lanzó una mirada asesina a Edmundo y mientras le apuntaba con sus dedos dijo:
-Ten cuidado, Elmo sabe donde vives.

Ambos comenzaron a reír al instante, una carcajada díscola y malsonante que duró lo suficiente para hacer dar un rodeo a varias personas que trataban de escapar de aquella pesada lluvia.

-¿Que buscas amigo? ¿Porqué escudriñan tus ojos el paisaje de esa manera?
-Pues verás, el caso es que cuando salí de casa hace ya muchos días, como en un aviso de lluvia una gota de agua quedó sujeta a este pelo sintético mío. No se como ocurrió pero sorprendentemente se mantuvo ahí, intacta, adherida a mi piel, durante seis días y entonces resbaló hacia un vaso vacío y quedó allí.
-No acabo de entender que relación tiene eso con mi pregunta Elmo.
-Es muy simple, estoy buscando otra gota de agua igual, llevo horas observando como caen y se estrellan contra el suelo, cuando una gota igual a la mía caiga, saldré corriendo hacia ella y la salvaré de la caída atrapándola en mi piel.
-No lo entiendo Elmo, ¿No has dicho que aquella gota había caído en un vaso? ¿Para que buscas otra igual si aún conservas la otra?
-Si, es cierto, se donde esta mi gota, pero ya no es la gota redondeada y brillante que era, ahora solo es una gota en un vaso de agua, como cualquier otra gota en cualquier otro vaso de agua, ya solo se diferencia de las demás gotas en mi recuerdo de ella, en lo demás, ya no es mi gota.
-Entiendo... ¿Eres consciente de que eso ocurrirá con cualquier gota que logres atrapar? (o salvar como dices tú) ¿Eres consciente de que en cada nueva gota que salves no encontrarás una nueva gota, sino el recuerdo de tu gota?

Elmo sonrió con aquel esbozo de boca que sus fabricantes le habían dado.

-Si, es parte del trato, nunca una gota dura para siempre y nunca mi gota morirá del todo. ¡Ahí va! ¡Ahí cae mi gota!

Y un rayo rojo atravesó la escena, pude ver a Elmo lanzarse hacia una gota y cazarla, una gota que sin duda alguna, en nada se parecí a su gota.

Pd: Elmo loves sunny days... Elmo loves rainy days too... but he hates windy days! Those fucking windy days! Windy days, ELMO KNOWS!!

Pd2: Elmo sabe que su gota piensa lo mismo, y mientras intenta escapar de su vaso buscando otra piel de fieltro a la que adherirse piensa en él. :)