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lunes, 11 de febrero de 2013

Filosofía de una pulsera

Hay algo sobre la vida en la confección, que presente en cada momento de nuestras vidas, resulta allí más palpable. Aparece también en otros muchos sitios con claridad, en la cocina, en el estudio, en los viajes, en el amor, pero la confección lo hace, quizás por la claridad de los errores en ella, más claro.
Cuando algo se empieza a tejer, nunca se sabe que se obtendrá. Tienes una idea, y sabes como llevarla a cabo, pero cada punto es único e irrepetible, cada nudo puede hacerse una sola vez, da igual cuantos nudos hayas hecho, cuantos más hagas, más comprenderás que ninguno es previsible ni igual a los demás.
Esto tiene muchas consecuencias. La primera de ella es obvia, como en los caminos de Tolkien, hecho el primer nudo, nunca sabes donde acabaras. La segunda, es más poética, cada nudo es una gota de libre albedrío, cada gota de libre albedrío una posibilidad de error y cada error condiciona de formas impredecibles todos los puntos siguientes, si fijas un objetivo cerrado, un solo nudo puede echarlo a perder por completo.
Pero la confección también enseña paciencia, destreza, previsión e imaginación hasta puntos tales, que comenzarás a tejer sin pensar, y escuchando a cada nudo ya hecho, conseguirás planear el siguiente, punto a punto, linea a linea, vuelta a vuelta.

miércoles, 30 de enero de 2013

Politca apolitica

Quizás la clave del problema de la corrupción en España no sea la corrupción, sino la destrucción de todo posible respeto a la figura del político.

No se me entienda mal, siempre he dicho y diré que gusto de pensarme anarquista, y el anarquismo, al menos en teoría, no necesita de políticos (o mejor dicho, requiere que todos y cada uno sean políticos). Mi preocupación va un poco más allá.

Por mucho que nos guste excusarnos a los que no hemos querido los sistemas políticos que no ha tocado vivir, y por mucho que puedan henchir el pecho los que piensan que los han impuesto, antes de nada, hay que admitir una dura verdad: ningún gobierno, por muchas armas o dinero que tenga, se mantiene sin cierto nivel de apoyo popular.

Las dictaduras han sido muy hábiles en este asunto buscando ese apoyo popular en el miedo a las consecuencias, pero el mundo no ha visto ninguna perdurar. Las democracias, por el contrario, para mantenerse, han de buscar dicho apoyo popular en otros medios.
Lo idóneo, eso que a todos los demócratas os/les gusta pensar, es que ese apoyo germine en la observación directa de los frutos del buen gobierno... pero la realidad, al menos en el caso español, es que dicho apoyo nunca ha provenido de ahí, sino del miedo a lo que podría hacer, hace o ha hecho el otro, es decir, en España el voto mayoritario, es un voto de castigo.

Esta estrategia simplifica mucho el trabajo del político pero está ,por definición, condenada a agotarse: si tras cada castigo el césped no vuelve a crecer, tarde o temprano, no quedará césped, y ahí viene el auténtico problema:
¿Qué sistemas políticos son aquellos que echan raíces dónde ya no hay césped? ¿Qué sistemas políticos no necesitan de políticos? ¿Cuales son los sistemas de gobierno "apolíticos"?
A esta respuesta sólo queda nombrar a dictaduras de cualquier índole, dónde existe aún la política de Aristóteles pero no la de Sócrates o esa utópica anarquía para la que la humanidad nunca estará preparada pues requiere, ante todo, la ruptura con los roles sociales que tanto gustan a quién no quiere pensar demasiado (es difícil saber que hacer si nadie te ha dicho que eres).

Cuando se repudia la clase política, se abona el campo de las malas hierbas.

¿Pero se puede culpar a alguien hoy de no confiar en la política que ni tan siquiera se preocupa de hacer política?

No, pero si se puede culpar a todos aquellos que han llevado a "ese pueblo" a no confiar:
Cada segundo que un político defrauda al mundo, un joven general se acerca al atril, a cada momento en que el estado de derecho se tuerce hacia un lado una policía política esta un paso más cerca, detrás de una familia hambrienta corre la sombra de un delito.
Ninguna dictadura ha prosperado sin hambre, sin conflictos, sin desilusión, y no, no podemos culpar a esos dictadores de haber creado dicha situación, sino a esos que llaman demócratas mientras indulta, sobornan, extorsionan, chantajean o juegan al apalabrados, en fin, a todos aquellos que tras la fachada de la democracia, no se han preocupado de mantener viva la ilusión.

Y con todo el respeto, manda romanas, que tenga que venir yo a decírselo a ellos tratan de gobernar con ese "¡seño Charo! ¡yo no era el único que estaba hablando!" que aprenden muchos con 5 años.

jueves, 24 de enero de 2013

Viajeros del tiempo

El tiempo es una estadística.

Mucha gente cree, erroneamente, que el tiempo transcurre de manera uniforme con cada flick de la aguja grande y cada flack de la pequeña, pero aunque medir el tiempo pueda ser así de sencillo, medir como pasa es algo extremadamente complicado.

Estadísticamente medir el paso del tiempo no difiere en mucho de medir el tiempo, pero si dejas a un lado las operaciones aritméticas y miras la realidad, verás facilmente que el tiempo es de todo menos uniforme, el tiempo avanza, como en Futurama, a trompicones.

Algunas veces el tiempo se olvida de pasar durante un tiempo, y luego intenta recuperar su despiste pasando a toda prisa. No me interpreten mal, a mi edad envejecer aún es algo bueno, pero hay años que envejecen semanas, y días que envejecen lustros enteros.

Somos viajeros, viajeros del tiempo más que del espacio... y no todos los días sopla el viento.







jueves, 15 de noviembre de 2012

Como decía ella: Nietzche, ¡Qué impactante!

Llegó a mis manos más por error que por casualidad, ¿puede uno elegir que libros en castellano que encuentra en Suiza? La verdad es que no mucho, por eso tiene que ceñirse al guión, tomar lo que hay, pero eso si, discriminando.

Uno de esos errores fue una obra de Thomas Mann, autor mundialmente conocido al que yo casi por completo desconocía: Schopenhauer, Nietzche y Freud, reza la portada de esta compilación de ensayos sobre algunos de los mejores filósofos de los últimos siglos.

De Thomas Mann no puedo decir mucho, en este libro no esta él, sino su juicio, y de él si quiero decir algo: es un juicio moderado en todos los conceptos.Conocida es mi pasión por los extremos, que el juzgaría propia de un joven burgués que nunca sufrió una guerra (1), y aunque no estoy capacitado para quitarle la razón, mantengo mi alegato: es un hombre de juicios neutros, un genio neutro, un genio gris... un genio alemán al fin y al cabo; alemán como no supieron serlo ni Nietzche ni Schopenhauer, extremos por excelencia.

Pese a todo, la neutralidad, si bien no resulta bella, no tiene por ello que resultar ofensiva a la verdad y ese es otro punto a su favor. Su neutralidad es lo que le permite analizar a Nietzche sin tomar partido (2), cosa que pocos han sabido hacer hasta la fecha, y desde su "no-partido", quiere Mann hacer lo que siempre he querido hacer, ver en Nietzche al hombre, no al genio, leer al autor y no la obra.

Sobre Nietzche dice Mann que es el más humanista de los humanistas(3 y 4), que es un asceta moderno(5), un hombre que rechazó todo lo que predicaba y especialmente, un enemigo del utilitarismo(6) , un enemigo del eurocentrismo que dominó su época(5) y un existencialista en tanto en cuanto que toda su obra, no busca más que esa revolución moral que predicaron Kierkegaard y Bergson (7) y recuerda las palabras del propio Nietzche:  No es necesario en modo alguno, no es siquiera deseable tomar partido a mi favor al escribir sobre mi.

Sobre su obra, dice Mann: Lo que Nietzche ofrece es no sólo arte; también leer a Nietzche es un arte. Y aquí no es admisible ninguna torpeza, ninguna simpleza. En la lectura de Nietzche resultan necesarias todas las clases de astucia, de ironía, de reserva. Quien tome a Nietzche "en sentido propio", quien tome a Nietzche a la letra, quien le crea, está perdido.

Pero para Mann Nietzche es ante todo, lo que Nietzche creía ser, es la encarnación de la tragedia griega que tantos dolores de cabeza le dió.
Cuando Nietzche proclama Yo creo que he adivinado algo del alma del hombre supermo, quizá sucumba todo aquel que adivine ese hombre Nietzche se vuelve tragedia, Nietzche se reconcilia con el pasado, bebe entonces Nietzche de ese mismo vaso de cicuta que mató al despreciador del instinto, el glorificador de la conciencia [...] el enemigo de Dionisio y asesino de la tragedia. O como afirma Mann en otro momento, Nietzche es Un alma que sólo tenía vocación de saber, pero que no había nacido propiamente para el saber, y que como Hamlet, quedó hecho pedazos por este motivo.

Referencias:
(1) Nietzche no ha tenido una vivencia de estas cosas [...] no ha tenido vivencia alguna de ninguna otra guerra, y por ellos puede entregarse complacido, por puro odio [...] a glorificaciones de la guerra que hoy nos parecen como palabrería propia de un muchacho enardecido.

(2) Y quien ame la verdad en su totalidad, y esté dispuesto a honrarla de manera incondicional, no renegará, por mojigatería espiritual , de ningún punto de vista desde el que pueda verse la verdad.

(3) Su grito no es ¡Hosanna! sino ¡Evoé!. Y ese grito tiene un sonido extraordinariamente roto y torturado. Ese grito pretende negar que exista algo suprabiológico, que no se agota en el interés por la vida

(4)Nietzche ha de admitir que se le llame humanistas, lo mismo que ha de tolerar que se entienda su crítica a la moral como una última forma de ilustración.

(5) Nietzche ha combatido con todo su genio los ideales ascéticos. Pero él mismo era un héroe de aquella ascética intramundana que es la forma de la revolución moral"

(6) Tenderos, cristianos, vacas, mujeres, ingleses y demás demócratas decía Nietzche. Pues él ve el origen de las "ideas modernas" en Inglaterra. Y lo que él odia y maldice de ellas es su utilitarismo y su eudemonismo, el hecho de que eleven la paz y la felicidad en la tierra a la categoría de ideales supremos.

(7) En el fondo los europeos se imaginan que ellos representan ahora en la tierra al hombre superior. Pero los hombres asiáticos son cien veces más grandiosos que los europeos

(8) Nietzche forma parte, si bien en una versión extremadamente alemana, de un movimiento occidental general que cuenta entre sus nombres a Kierkegaard, a Bergson y a otros muchos y que es una rebelión histórico-espiritual contra la fe clásica de la razón de los siglos XVIII y XIX

martes, 30 de octubre de 2012

La nieve desde otro punto de vista

Es curioso, la nieve no es más que agua, y al mismo tiempo, en nada se parece a esta.

Las diferencias entre el copo de nieve y la gota de agua están marcadas por el contexto en que nacieron. A primera vista puede parecer que son totalmente distintas, su color, su textura, todo hace pensar en que nada tienen en común. Si se observa su vida, al contrario, ambas nacen en el mismo sitio, y al suelo van a morir, pero ay, mira a ese copo míralo vivir, agua nace y agua muere, pero mira como vive, ¡qué forma de vivir!

El copo de nieve es una gota iluminada, es paz interior, es una gota camino al Nirvana. Mira a la gota, mírala nacer, mira cómo se precipita contra el suelo a toda velocidad como si de un suicida se tratara, viviendo en un apresurado querer acabarse, en un querer dejar de ser gota para ser charco.

Pero mira al copo caer, mira cómo se deleita en la caída, míralo mecido por el viento, ahora arriba, ahora abajo, ahora se detiene a contemplar y luego cae, claro que cae, todos caen, pero que manera de caer, cómo disfruta de su lento caer. Y al llegar al suelo, se reúne nuevamente con aquella gota apresurada, y la mira satisfecho, y satisfecho se funde, lentamente también, pensando ya en evaporarse algún día

jueves, 27 de septiembre de 2012

Como decía Google

Recuerdo una frase de Google, no ha mucho tiempo, que decía algo así como "Si no quieres que se sepa, no lo hagas" que viene al pelo para lo ocurrido estos días en esta/esa España nuestra.
Vivimos en la era de la información (aunque los historiadores aún no se hallan decidido a definirla como tal) y eso conlleva una serie de cambios.
Del mismo modo en que pudimos vivir en directo la represión del gobierno egipcio en la famosa primavera, o la muerte de Gadafi, todo el mundo puede observar lo que ocurre en tiempo real. Y el directo no entiende de mentiras.
Me gusta ver a los políticos negando lo innegable, intentaré hacer lo mismo el próximo día que me pillen hablando en clase (como hacía cuando tenía 5 años) pero por favor, que no esperen que nos lo creamos. En el mundo actual no hace falta ser protagonista para ser espectador, como lo fue en tiempos de César y otros cesarismos (¡Ay!) y lo que es más, la capacidad para ser espectador, en un mundo en el que cada persona es un emisor potencial, se limita a poco más que a la voluntad de serlo, es decir, no hay más ciego que el que no quiere ver.
Esta semana todos hemos visto lo ocurrido. Hemos visto las convocatorias, hemos seguido sus plenos en directo (yo lo he hecho desde Lucerna), hemos visto los streams de las manifestaciones desde el minuto 0 y hemos visto las cargas desde que empezaron hasta que acabamos, hemos visto a los chicos que atacaron a los policías (Homo homini lupus, que diría la diosa ironía) y hemos visto a la policía cargar contra los otros.
Hemos visto patear a gente, hemos visto pelotas de goma en espacios cerrados, donde no hay más posibilidad de que disparar "a dar"(pues el tiro parabólico es imposible donde hay un techo tan bajo) hemos visto y oído ese decir "ya has grabado suficiente" en un mundo en el que se respeta a los reporteros de guerra (pero no en las manifestaciones) y hemos oído a la señora Cifuentes decir barbaridades, como siempre que habla.
Y no esta mal que diga barbaridades, siempre he pensado que a los discapacitados mentales hay que ayudarles a incorporarse a la sociedad, pero lo que me parece mal es que espere que me las crea.
Y no, no culpo a la policía por lo hecho, si los acuso de algo es de hacer su trabajo (obedecer sin pensar), pero eso lleva a la realidad, el que obedece sin pensar es idiota, pero el que ordena al idiota es un loco, un tirano o un déspota, y esos hombrecillos con casco y porra no hacían más que seguir órdenes.

Señora Cifuentes, en este mundo, de nada vale ya esconder la mano tras tirar la piedra. Si no quiere usted dimitir no dimita, si esta contenta con lo ocurrido, saque pecho, pero por favor, no más mentiras, la humanidad no puede soportar tantas, tan grandes y en un periodo tan corto.

martes, 25 de septiembre de 2012

La filosofía está condenada a morir

Vengo de una clase de filosofía. No voy a mentir, he estado en muchas clases de filosofía antes, pero esta es la primera vez que estoy en una clase de filosofía para filósofos y no puedo estar más desilusionado.
La filosofía es un muerto viviente abocado a la muerte en un futuro próximo.
No va a morir porque no sea necesaria, va a morir porque ha perdido el norte, porque la filosofía no se preocupa ya de la humanidad, sino de si misma, es un Atlas que deja de sujetar el mundo para mirarse en el espejo.
Cuando la filosofía, o mejor dicho, el filósofo encara la pregunta "que es ficción" no puede nunca limitarse a seguir los argumentos lógicos, la lógica no existe en el mundo real, y siguiéndola, el filósofo no puede pretender que nadie le preste atención.
Cuando el estudio se limita a analizar los argumentos de un gran pensador como Searle, el análisis no puede limitarse a entender la lógica subyacente al texto, el filósofo no puede quedarse ahí, debe ir más lejos, el filósofo debe ir más allá de la realidad académica y academicista de muchos pensadores americanos para descubrir la realidad, para decirle al mundo que por muy lógicamente válido que sea un argumento, "no tiene ni pies ni cabeza"
El análisis de la realidad, y lo digo por igual al matemático, al filósofo y al filólogo no puede limitarse a decir "aplicando esta teoría, este argumento es válido" porque entonces no vamos a ningún sitio, no avanzamos, nos limitamos a asentir ¿De que sirve asentir ante una verdad, por muy verdad que sea?
No, el análisis de la literatura, de la lingüística, de la filosofía del lenguaje o de la historia no puede quedarse en los textos clásicos, hay que llevarlo a la realidad, hay que buscarlo en los periódicos, en las noticias, en los anuncios, uno no puede simplemente seguir anclado en los argumentos de los años 70 y decir "la ficción es un acto ilocutivo de ficción" porque eso no soluciona nada.
Uno puede avanzar más, y decir que la ficción es una visión subjetiva, que todo es ficción o que la ficción no consiste en verdades y mentiras, sino irrealidades, pero limitar el significado de un texto "a la inteción del escritor" es tan iluso como suponer que nadie te va a mal interpretar nunca, suponer que la comunicación es perfecta, es un puro acto académico, es Searle, es Austin y más Searle... ¿Es que no aprendimos nada de aquel Mayo francés?

En fin, la filosofía morirá porque ha decidido morir, porque ha decidido dejar de pensar en el mundo, y el mundo condescendiente como pocas cosas en la realidad, dejará de pensar en ella, poco a poco, hasta que súbitamente desaparezca.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Para leer en voz baja.

Decía Ortega, cuando escribía su "El espectador" que escribía un libro para ser leído en voz baja. Un libro para ser leído en soledad  en cierto modo, un libro tan íntimo, no tanto para el autor como para el lector, que cabría considerarlo como una autoconfesión.
Dejando un tanto al margen esa estúpida idolatría mía por un filósofo que con toda seguridad, repudiaría todo lo que yo represento, cabe darle la razón pues hay libros, y libros para ser leídos en voz baja.
Los primeros narran historias, mejores o peores, te ponen en la piel de otro ser vivo (hombre o rana) y te hacen salir durante unos minutos del férreo fluir del tiempo y el espacio del que ni siquiera Einstein consiguió liberarnos.
Los segundos, por contra, son libros que ayudan al lector a fabricar historias, historias interiores, es decir, el lector no lee nada que no este ya escrito en su memoria, en su recuerdo, en sus sentires, "reescribe su vida" al leer ese libro escrito por alguien que nunca lo conoció.
En lo que a mi respecta, me gustan más los segundos.
No es que no considere interesante la posibilidad de ser príncipe, hombre hojalata, mago o marinero, no, es que creo que en cierto modo, ya he sido y soy todo eso, que la vida de toda persona puede dar, bajo el angulo adecuado, cualquier perfil.
Casi nadie ha sido rey, pero todos hemos llevado alguna vez corona, nadie ha sido tan rico como quisiera, pero todos hemos sentido poder dejar propina, la mayoría no ha estado en la luna, y creo que nadie colonizará la caótica Venus de Frederik Pohl y Cyril M. Kornbluth, pero todos hemos pisado alguna vez un planeta desconocido (incluso sin salir de casa).
En cuanto a la filosofía, todo va mucho más allá. Del filosofo, igual que del dictador, tiende a olvidarse que no es más que un hombre, (hombre mortal condenado a morir, que diría Tolkien) y se lo ve como a una mente magistral, libre de toda preocupación más que la reflexión, y esto más que acercarnos al filosofo, nos aleja de la filosofía.
Si Kant era o no una mente privilegiada es algo sujeto a tanta discusión como se quiera, pero de que su filosofía no es más que un impulso de vida, un intento de negar todo aquello que le resultaba insoportable e idealizar todo cuando hubiese deseado encontrar, de eso no hay duda alguna, y no sólo en Kant. Lo vemos en el Platón que condena al sofismo al más bajo escalón de la sociedad por la muerte de Socrates, en el enfermo e invalido Nietzche que proclama la autoridad de la fuerza, e incluso en ese Ortega, exiliado en el clásico exilio español de París, y sus gritos hacia la humanidad: ¡Recapacitad!
Y en cuanto a todo esto, cualquier libro de filosofía, es un libro para leer en voz baja, porque todos hemos tenido miedo, hemos odiado algo, hemos amado algo, hemos pensado que el mundo se equivocaba, en fin, todos somos seres humanos, mortales, condenados a morir.