viernes, 21 de enero de 2011

Llaves

llaves, llaves llaves...

Mi vida es un poco caótica en lo que se refiere al orden, pero esta perfectamente estructurada en lo que se refiere a la memoria, una parte indispensable de ella son mis llaves.

Ya he dejado de llevarlas en el bolsillo, ahora suelo llevarlas en la bandolera o en la mochila. Guardo todas las llaves que me han sido de utilidad en algún momento de mi vida, guardo llave de todos los pisos en los que he vivido (aunque las cerraduras cambiasen muchos años atrás), guardo las llaves de todos los candados que he utilizado, guardo aquella llave que solo abre las puertas del coche, e incluso la de una pequeña caja de madera que me regalaron tiempo atrás.

Pero de entre todas esas llaves, una llama mi atención hoy más que las demás, es una llave que nunca he usado, una llave que alguien me regaló, es extraña, a primera vista parece una de esas llaves que abren los viejos armarios o algún cajón olvidado en un despacho lleno de libros, pero... en ella hay algo más, algo que me intriga, algo que me hace pensar...


3 comentarios:

Lenore dijo...

Es preciosa..

Tez dijo...

Me suena!¿Todas las llaves abren puertas? ¿Todas las puertas tienen una llave?

Supongo que cuando llegue el momento lo sabrás...

teologiadeS dijo...

Muchas llaves las perdemos y cuando nos reencontramos con ellas no sabemos que es lo que realmente abren.

Un saludo